No será porque el Gobierno nacional corrija el rumbo y tome las medidas que empresarios y economistas le piden para los precios detengan su carrera alcista. Pero lo real es que la inflación debería comenzar a ceder este año, de la mano de la desaceleración económica mundial y de algunos otros factores internos (como la sequía), que provocarán que el PBI crezca en 2012 algo así como la mitad de lo que se expandió el año pasado.

Los analistas proyectan una desaceleración de la actividad económica, en medio de la turbulencia externa. La semana pasada la agencia Standard & Poor?s rebajó las calificaciones crediticias de nueve países de la zona euro, una medida que ha despertado temores de que el bloque monetario colapse, generando una recesión global. Ante esta perspectivo externo, un estudio de la consultora Orlando Ferreres & Asociados considera que la expectativa para este año estará condicionada por la situación que atraviesan los principales sectores económicos de Argentina, pero espera que el país siga teniendo un año de crecimiento aunque a una tasa menor. "La industria ya empezó a evidenciar signos de desaceleración, las estimaciones para el sector agrícola no son demasiado alentadoras, dependiendo de las lluvias de estos días y, consecuentemente, el comercio no podrá evidenciar tasas muy elevadas de crecimiento", advirtió la firma.

En igual sentido, el Banco Mundial prevé que la Argentina crezca este año alrededor de un 3,7%, casi la mitad de lo que se habría expandido el año pasado (aún no están las cifras oficiales del Indec), que el mismo BM estimó en un 7%.

Según un informe de la consulta Federico Muñoz & Asociados, la inflación "privada" de todo el año pasado fue de alrededor de un 22% o 24% (las consultoras que miden precios no coinciden en sus estimaciones). "Más allá de esta divergencia entre los dos índices, es claro que la inflación se moderó en la segunda mitad de 2011 y evitó escalar por encima del 25%, como amenazaba hacer a comienzos del año. Como dato meramente anecdótico consignanamos que, según el Indec, la inflación anual fue 9,5%", señaló el grupo de expertos que elaboraron el estudio.

"El panorama inflacionario de 2012 estará signado por la previsible puja entre fuerzas de signo opuesto. Por un lado, presagiamos la operación de varias importantes fuerzas desinflacionarias: i) el enfriamiento ya perceptible de las demandas interna y externa; ii) la moderación en el crecimiento de los ingresos, cortesía de paritarias menos generosas y del freno de los salarios públicos y iii) políticas monetarias y fiscales menos expansivas por el agotamiento de las municiones oficiales", señala Federico Muñoz & Asociados. En contrapartida, la consultora identifica al menos un par de factores que debieran alimentar las presiones inflacionarias: el progresivo sinceramiento de las tarifas de servicios públicos y la acentuación del sesgo proteccionista del Gobierno. "Si bien es prematuro para hacer pronósticos definitivos, creemos que prevalecerán las fuerzas desinflacionarias, por el impacto sobre los precios del enfriamiento sensible que presagiamos para la economía. Nuestra proyección apunta a un 2012 con inflación inferior al 20%", concluyeron.

Otro factor que podría conspirar contra el enfriamiento de la inflación es el gremial. En ese sentido, días atrás el vicepresidente Amado Boudou, a cargo del Poder Ejecutivo, pidió que empresarios y trabajadores actúen con responsabilidad" en las negociaciones paritarias que vienen, y dijo no creer que el líder de la CGT, Hugo Moyano, esté en la vereda de enfrente del Gobierno nacional.

Lo que se viene
En materia de perspectivas, la inflación de 2011 podría transformarse en un "piso" de los reclamos salariales de 2012. Asimismo, la estacionalidad de la inflación del primer trimestre del año, sumada a los recientes ajustes impositivos y tarifarios, tampoco ayudará a descomprimir las negociaciones paritarias, concentradas en el segundo trimestre, advierte un informe elaborado por el equipo de economistas del Banco Ciudad de Buenos Aires. Hurgando en los rubros del IPC, a las subas en esparcimiento (este año extendidas a febrero y marzo por los feriados), se agregan no sólo las clásicas alzas en educación e indumentaria (marzo-abril), sino también los efectos de la aplicación de nuevos cargos tarifarios y subas de impuestos que, desde inicios de año, comenzaron a erosionar los ingresos familiares. Todo ello en paralelo con precios de los alimentos que continúan en franco ascenso.

Desde una óptica macro, la dinámica inflacionaria de diciembre también sienta un precedente. Ocurre que, desde entonces, comenzaron a relajarse las tensiones en el mercado cambiario, monetario y financiero, observándose una recuperación de los depósitos y del crédito, junto con una acelerada baja de las tasas de interés. Ello se dio en un escenario de represión financiera en el que el Banco Central volvió a comprar dólares (e imprimir pesos). En este sentido, el sesgo de la política económica no ayuda a moderar las expectativas inflacionarias. De hecho, con la presentación de su Programa Monetario, el Central dejó en claro que se siente cómodo con un crecimiento de los agregados monetarios del 26-30% anual, el cual impone un piso elevado para la inflación de 2012. A ello hay que agregar el creciente cierre de la economía, que permitiría a la industria trasladar a precios los mayores costos internos, sin poner en riesgo su cuota del mercado local, señala el informe.

Frente a este escenario, sólo el ancla cambiaria y los potenciales efectos de la sequía sobre la actividad agregada tenderían a compensar la presión proveniente de distintos frentes, anticipando un 2012 movido en materia inflacionaria, alerta el diagnóstico.